.˙. El Pub .˙. Cuenca, Ecuador.


De intelectuales a machos morlacos (The Red thin line) by admin
21 febrero, 2007, 7:54 pm
Filed under: machomorlaco

By Taita Honorato – Real Experience

La semana se había puesto pesada y el trabajo se acumulaba aún más; sin embargo, eran casi las seis de la tarde del viernes, momento ideal para telefonear y enviar mensajes de texto a los amigos más cercanos para planificar una tertulia y -más allá- una cata de vinos.

Las respuestas fueron inmediatas, y los tres amigos más próximos contestaron. El punto de encuentro sería el Barranco del río Tomebamba; así, los jóvenes llegaron: unos con la corbata zafada y la camisa medio abierta y otros se retiraban las sudaderas. En fin, todos se alegraban de verse de nuevo, y que mejor complemento que observar una copa de vino en el ocaso, donde el rojo tinta al delizarse por el cristal forma un reflejo y luces inusitadas.

Como era de esperarse, fueron en busca de las mejores cosechas que el mercado austral puede ofrecer, pues dicha experiencia se les había quedado a este grupo de amigos luego de sus estancias en Europa, durante sus estudios de cuarto nivel.

Ya con el cargamento y mucha pólvora, el sitio escogido para la tertulia fue el atelier de uno de los menores del grupo, Juan Esteban, (músico y diseñador neo-hippie que vende su material al mejor postor a través de la Internet). El pequeño departamento a orillas del Tomebamba fue ideal, el atardecer y el gran astro andino cobijaban la tertulia.

Todo se prestaba para una reunión de nivel, el vino, el ambiente, la música, etc. Los variados temas de conversación que se trataban cada vez eran más interesantes, así como las propuestas de solución a los problemas nacionales (eso sí, siempre con un énfasis en la Santa Ana de los ríos).

No había pasado mucho tiempo de la reunión, y el consumo del vino se vio reflejado en las botellas vacías que se apilaban junto al ordenador portátil de Juan Esteban. De pronto, se notó claramente que en el fondo este grupo de ratones de biblioteca llevaban su espíritu morlaco… y a mucha honra de verdaderos machos morlacos.

Así, en ese estado casi hipnótico y de parálisis facial que produce el exceso en el consumo de la bebida de los dioses, empezaron con temas diametralmente opuestos a los que se trataban en la tertulia: iniciaron las confesiones de amores imposibles, de sus andanzas con más de una mujer, etc.; el tema sexual fue ganando protagonismo, y así la conversación de alto nivel descendía, y el libido recobraba fuerzas.

Creíbles o no, las historias que se narraban ponían a nuestros transformados amigos en aquel estado que usted amigo lector seguramente se ha encontrado en más de una ocasión: tomar el teléfono celular, ver sus contactos e iniciar a escribir a todas las chicas del directorio. Claro está que siempre esa INCONDICIONAL que todos tenemos, siempre nos contesta y es aquella que, a pesar de ser ignorada por semanas (aquella que ud nunca se acuerda el 14 de Febrero, peor en una Navidad) es quien siempre responde, pero no le tenga lástima, ella sabe lo que quiere y -aunque usted no se dé cuenta- siempre, pero siempre, lo consigue ¿o NO?

En poquísimo tiempo la seriedad y lo académico de la reunión había sido trastocado: un ambiente en el cual cada uno cambiaba de música y hasta el espíritu de cantante afloraba en algunos. Claro está que el acabose de la situación fue cuando Carlitos André, decidió jugarles un “jokerín” a sus amigos, tomó el teléfono y llamó a una de las loquitas de Juan Esteban, y como era de esperarse, la INCONDICIONAL se presentó; e hizo de las suyas, pero en todo caso fue quien coordinó la salida de todos estos trastornados machos morlacos, quienes como era lógico, se negaron a dejar sus autos, y con la irresponsabilidad galopante manejaron hasta sus casas…

¿Cómo?… ¡el macho morlaco de tomadito maneja mejor! Falacias, por personas con comportamientos como estos, nuestra ciudad vive una inseguridad total en las calles, donde verdaderos escuadrones de la muerte de muchachos ebrios a bordo de sus coches, transitan por los tradicionales destinos de nuestra ciudad.

Al día siguiente, una laguna mental galopaba entre todos ellos, ninguno recordaba nada, y prefirieron no comunicarse, por si acaso alguno había hecho alguna cosa indebida, la misma que podía serle reprochada en el futuro. Es así como el macho morlaco se maquilla en la mayor parte de casos, y está sentado a su lado en la Universidad, en las Instituciones Públicas o Privadas, o hasta escribiendo para usted querido lector.


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